Los expertos podrían discutir sobre quién se hace acreedor al calificativo de "técnico alemán de mayor éxito", Udo Lattek (ocho títulos de campeón alemán, tres victorias de Copa Europea) u Ottmar Hitzfeld (nueve títulos de campeonato nacional, dos de Champions League, una Copa Mundial). Pero sería mucho trabajo para analizar a fondo los notables éxitos de ambos. La extraordinaria carrera de Hitzefeld se inició en 1991 en Dortmund. Motivado por el deseo del éxito, cuatro años más tarde celebró el primero de siete campeonatos alemanes, acompañado de un "sentimiento de felicidad, único".

El titulado profesor de escuela secundaria para las materias matemáticas y deporte puso detalladamente a su lado las hojas escritas a mano. Se preparó en detalle para esta entrevista, un viaje al pasado, a la temporada 1994/95, que a pesar de todos los inconvenientes, luego de 1963, le brindó a Borussia Dortmund el primer título de campeón. Hoy a sus 71 años de edad, recuerda su vitalidad al inicio de su labor en Dortmund, que duró de 1991 hasta 1997, tiempo durante el cual el club celebró dos títulos de campeón y el logro máximo con la victoria de la UEFA Champions League, además de dos subcampeonatos en la Liga y en la Copa UEFA. Pero Hitzfeld también tuvo otras épocas, con problemas de salud, los cuales ¡A Dios gracias!, han sido superados. Desde hace seis años el jubilado del fútbol disfruta su vida y hace referencia a "la etapa de mi vida más bonita que pude tener".

¿Qué valor tiene para Usted el título de campeón de 1995?
El 95 fue para mí el título más lindo de mi carrera. Fue mi primer título de campeón en Alemania. Y luego de 32 años, Dortmund volvió a ser Campeón Alemán. Estas emociones, estas sensaciones de felicidad, jamás las olvidaré. Fue una locura y una mezcla de orgullo y alivio. Lloré mucho, algo que no sucede con frecuencia. Pues sentí un alivio de toda la presión. Una vivencia única y que dejó huella.

Lo hubiese podido lograr antes. Tres años antes, durante su primera labor con el BVB, sólo faltaron pocos minutos para ganar el título...
... hasta Buchwald y luego el 2-1 para Stuttgart contra Leverkusen. Durante el viaje de regreso el Dr. Niebaum dijo, quién sabe para que es bueno el hecho que no hayamos sido Campeones Alemanes. La expectativa hubiese sido mayor, y el equipo no se hubiese fortalecido como luego de ello. Así se pudo realizar una mejora contínua.

Pero no fue una mejora lineal. La temporada 93/94 fue difícil luego del subcampeonato 91/92 y de la temporada 92/93 tan éxitosa a nivel internacional. ¿Por qué?
Cuando se reciben golpes uno es más conciente de lo esencial. Ese año pagamos por el aprendizaje. El equipo fue mejorado de forma contínua, pero esto no siempre es una garantía, que funcionará como tal de forma inmediata y aunque se cuenta con nombres conocidos, como jugadores del seleccionado nacional. La diferencia es mayor entre unos a otros. Fue una mala temporada y quizá también importante para el año siguiente.

Golpes, sobre los cuales hablaremos más adelante, caracterizaron una temporada que el 17 de junio de 1995 brindó el final feliz esperado, algo que semanas antes pareció imposible. ¿Qué memorias tiene de esta última jornada de 25 años atrás?
La presión fue enorme. Sabíamos que obtendríamos esta oportunidad, si ganábamos el partido. Fue una buena constelación, el hecho que Bremen tuviese que jugar ante Bayern y que Otto Rehhagel fuese el nuevo entrenador. Todo esto influyó definitivamente en algo. De alguna manera Bayern quiso salvar la temporada. Hubo un rumor en el público, cuando se marcó un gol en Múnich. ¡De inmediato se supo, algo sucedió, podemos lograrlo! Al final fueron emociones increibles, cuando todos los espectadores corrieron al campo de juego. ¿Usted también estuvo en el campo de juego?

... si, yo también estuve, en aquel entonces para la radio y un momento tuve temor de ser aplastado...
Yo también tuve temor y la sensación de que la gente quiso aplastarme. Entre comillas se puede decir que me escapé, tuve que hallar el camino a las catacumbas.

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¿Cuán fuerte fue la presión de éxito antes de esta temporada de campeón?
Fue lógico que el Dr. Gerd Niebaum como presidente, manifestase en público claramente su posición y formulase altas metas. Pero ser campeones también en cuanto al apecto financiero, fue decisivo para nosotros. Pues únicamente como campeón se jugaría la Champions League. Y sólo allí se podía recuperar el dinero. En aquel entonces fue un acto de equilibrio por parte del club.

¿Qué es lo que hoy en día debe de tener un técnico para lograr el éxito, además de su conocimiento especializado?
Todo debe de encajar: la composición del equipo, el concepto táctico en el juego, la intensidad y dosificación del entrenamiento. Es necesario contar con empleados extraordinarios. Tuve la suerte de tener a Michael Henke a mi lado, quien fue un amigo fiel. Entre nosotross hay una relación de confianza increíble. Y además hubo un vínculo estrecho con Michael Meier. Me sentí seguro con Henke y Meier. Para mí esto fue indispensable, para recuperar fuerza, cosa que se requiere para compensar los golpes.

¿Sus estudios fueron de ayuda para Usted al manejar un equipo con diversos jugadores líderes?
En general muy temprano en mi vida determiné el camino a seguir, me fijé objetivos, que anhelaba lograr. En aquel entonces un técnico figuraba en la guía telefónica. Yo tomé la decisión y me decidí por el fútbol profesional. Paralelo a ello realicé mis estudios de profesor. Algo que luego fue de ayuda para mi. Las experiencias vividas como jugador de fútbol, también me ayudaron como técnico. Es importante poder entender lo que sienten las personas. Cuando fuimos derrotados, generalmente no ataqué al equipo, más bien intenté entender a los jugadores.

Además Usted intentó ubicar a los jugadores de acuerdo a sus fortalezas. ¿Fue Usted consciente, que con ello se le criticaría en público? Se le acusó de no ser "moderno", pues continuó jugando con el libero, en lugar de introducir el bloque de cuatro, como ya hacía mucho fue estándard en los grandes clubes internacionales.

Finalmente se trata de los jugadores con los que se cuenta. Se trata de obtener lo ideal para ellos. No puedo establecer un sistema que los jugadores no pueden aplicar. Mi deseo fue implementar el bloque de cuatro en Dortmund. Pero hasta que funcionase, ya me hubiesen despedido. Cuando empecé, en 1991, el libero jugaba en la Bundesliga por detrás de la defensa y dos defensas corrían por detrás de los delanteros del adversarios. Lo más importante es reconocer qué es lo que brindará éxito. Es como en puzzle, que se arma. Como técnico uno no debe de ser terco, más bien flexible. Pues únicamente al final tienes la razón, si tienes éxito.

Luego del inicio de ensueño con tres victorias en la temporada 1994/95 llegó entre otros resultados un 3-6 luego tras un alargue por la Copa en Kaiserslautern. ¿Fue este un partido clave rumbo al título? Franz Beckenbauer dijo de  forma provocante: "con la defensa no se puede ser campeón".
Ahora que lo menciona, lo recuerdo. Una pesadilla. El Betzenberg fue siempre un terreno difícil. Y esa fue una derrota terrible. Pero lo superamos y demostramos tener carácter. Si después de partidos como esos se muestra una reacción, esto significa que se pueden superar los golpes.

¿Qué le llevó a retirar a Matthias Sammer del centro del campo y ubicarle en la defensa? Esta movida fue posiblemente la clave del campeonato.
Con Júlio César quise variar al bloque de cuatro. Pero esto no funcionó. Entonces le consideré como libero. Fue un jugador sensacional, realizó un trabajo extraordinario, pero fue un comunicador y por ello no podía dirigir un equipo. El ubicar a Matthias en el área de la defensa, brindarle las libertades, permitirle que jugase delante de ella, fue posible ya que atrás se contaba con Julio César, quien fue un seguro de vida: increíblemente veloz y de gran fuerza en los duelos, con gran inteligencia de juego. Se percató de todo. La defensa bien organizada fue un elemento, para poder brillar en la delantera.

"Para mi como entrenador fue una fortuna"

En Kaiserslautern, Flemming Povlsen sufrió una ruptura del ligamento cruzado, a mediados de marzo 95 le siguieron Stéphane Chapuisat y antes de la 31ª jornada Kalle Riedle con la misma lesión tan grave.
Fue una época amarga. El perder a sus mejores delanteros, fueron golpes increíbles del destino para el equipo. Uno ya hubiese sido suficiente. Fue necesario demostrar la actitud "ahora a pesar de todo". Por suerte en Borussia Dortmund siempre hubo una buena formación juvenil. Lars Ricken e Ibrahim Tanko pasaron al equipo. Y por fortuna ambos tuvieron nervios de acero. Definitivamente Lars tuvo un talento especial, se mantuvo sereno y con fuerza al rematar. Tanko fue algo más juguetón, pero con ello fue un elemento vivaz. Para mi como entrenador fue una fortuna, contar con dos talentos que resistiesen la presión. Pero no tuvieron nada que perder.

Pero se perdió el liderazgo de la clasificación durante la 29º jornada luego del 1-3 ante el adversario Bremen. ¿Cómo reaccionó ante este golpe adicional?
En el transcurso de una temporada se viven diversos momentos amargos. Bremen siempre fue muy fuerte en casa, el público es fascinante. Fue un empuje adicional para el equipo. Y Rehhagel fue un motivador muy fuerte. No debimos de perder. Significó otro golpe. Pero siempre y cuando en teoría aún haya una oportunidad, cómo técnico se cree que aún es posible obtener el título.

¿En esa fase sólo escuchó su propio consejo o también buscó el de otras personas?
Lógicamente hablé mucho con Michael Henke o Michael Meier, pero yo mismo tuve que tomar las decisiones, pues asumí la responsabilidad y puse mi cabeza. Soy autodidacta, analizo todo lo que es posible y solo, tomo las decisiones. Durante mi vida como técnico rara vez intercambié opiniones, pues no quise recibir influencia alguna.

Durante la 31ª y 32ª jornada tan sólo se lograron empates contra Friburgo y Gladbach. ¿Cómo afectó esto a los nervios?
Uno se olvida que en la delantera estuvimos golpeados. Tuvimos suficientes oportunidades de ganar estos partidos. Fue una temporada con golpes constantes. Algo que afectó a los nervios. Y la presión fue inmensa.

Durante la penúltima jornada en Duisburgo hasta el mediotiempo todo pareció perdido: su equipo iba rezagado por 0-1, Werder lideró por 2-0 contra Karlsruhe. ¿Recuerda Usted lo que dijo durante el descanso intermedio?
Es normal intentar levantar el ánimo del equipo, cuando uno está rezagado. Irradiar optimismo y demostrarle al equipo de que uno está convencido y motivar a cada uno. Les dije: aunque nos marquen otro gol, tenemos la clase necesaria para marcar nosotros mismos dos o tres goles.

Y fue eso lo que sucedió. Duisburgo marcó poco después del descanso el 2-0, pero el resultado final fue 2-3.
Fué fantástica la forma en la cual volvimos al partido. Una vez más, fue Michael Zorc, quien marcó un penalti importante. Y luego con su presión de ataque a sangre fría, Stefan Reuter influyó de forma decisiva con sus dos goles.

Volvió la euforia, la fe en la ciudad por el campeonato. ¿Usted también se percató de ello?

Cuando compré un diario, la señora del kiosko me dijo: ¡Señor Hitzfeld, lo lograremos! La actitud de las personas fue imponente. En Dortmund siempre tuve la sensación que la afición nos apoyó. Eso es amor verdadero. Puedo evaluarlo, pues también trabajé en Bayern, un club que tiene un abono con el éxito, donde muchas cosas están por sobreentendidas. En Dortmund se ama al club y se apoya al BVB, también cuando la cosa marcha mal, algo poco frecuente en otros clubes.

Entonces la premisa fue: ganar contra el HSV con dos goles de diferencia. En el minuto 9 con un tiro libre muy fresco, al ras por la muralla, Andy Möller marcó el 1-0. Nadie lo esperó, ¿Usted tampoco?
No, él quiso rematar por encima (sonríe)...pero lo hizo al ras. Un remate afortunado. Y luego, rápidamente Lars Ricken marcó el 2-0.

La afición estuvo al mismo tiempo en dos estadios: de cuerpo presente en Dortmund, de mente en Múnich...
Cuando sucedió algo allí, se sintió de inmediato. Fue una súper constelación que Bremen tuviese que viajar a Múnich y Rehhagel fuese el nuevo técnico del Bayern. Esperé que Bayern derrotase a Bremen o al menos que jugasen un empate. Fue importante para nosotros cumplir nuestra tarea.

¿Qué recuerda de la celebración del título?
Todos estuvimos felices. No fue mi deseo llorar y a pesar de ello me emocioné mucho, pues salió toda la presión. Habíamos hecho felices a millones de aficionados y nos regalamos el éxito más grande. Increíble el haberlo logrado y tener el trofeo. Fueron sentimientos de felicidad, únicos.

En 1996 Borussia Dortmund con el técnico Ottmar Hitzfeld logra defender su título de campeón alemán y gana como primer club alemán en 1997 el título por la UEFA Champions League. El 3-1 contra Juventus Turin es para el entonces técnico de 48 años de edad el 273º partido y al mismo tiempo el último como técnico de los negro y amarillo. "Fue la decisión correcta en el momento correcto. Había sido técnico durante seis años. Un trabajo durísimo y estuve muy agotado".

Pero el plan de realizar un descanso fue puesto en duda poco tiempo después, cuando sonó el teléfono en Goldfasanenweg en el distrito de Buchholz y al otro lado de la línea se escuchó la voz de Lorenzo Sanz, presidente del Real Madrid. "Quería que trabajase para ellos de todas formas. Solicité dos días para pensarlo". Pronto Hitzfeld decide: "hasta que pueda hablar español, ya me habrán despedido". Un día después conversa con Michael Meier, quien estuvo al tanto. "No voy con Real, pero tampoco continúo con Borussia, me retiro". Meier le ofrece la alternativa de ocupar la posición de Jefe Deportivo, una posición recientemente creada. "Hubiese estado a cargo de los pases, él se encargaría de las finanzas. Fue una muy buena idea. Para mi tuvo gran importancia el poder regenerar".

Celebró grandes éxitos en Dortmund, más aún en Múnich. ¿Qué época fue la "más linda"?
Me agrada vivir el hoy y no mirar hacia atrás. Como técnico no es posible. Siempre se debe brindar rendimiento. Sólo el hoy es importante y el mañana. Esta constante búsqueda por el éxito requiere de mucha energía. Luego de seis años con Bayern tuve un burnout. Estuve más agotado que en Dortmund. Necesité la distancia, me retiré por un año y medio, antes de volver nuevamente con Bayern. Fue un intento. Luego de un año me percaté: no quiero ser técnico en la vida diaria. Como técnico del seleccionado suizo fue posible vivir en Lörrach, tuve 15 partidos en lugar de 60. Fue importante dar el salto y en el 2014 con 65 años de edad, culminar luego del mundial en Brasil. La vida ahora es la etapa más bonita que he tenido. 

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¿Qué hace con todo el tiempo libre que dispone ahora, a diferencia de antes?
A veces también me lo pregunto. Leo mucho, paseo en el bosque durante una hora a diario con mi esposa, jugamos al golf y en invierno esquío. Tenemos un grupo grande de amistades. Sigo los sucesos de la Bundesliga, así como muchos aficionados. Mi hijo y su familia viven en Múnich, tenemos tres nietos, de cuatro, dos y un año de edad respectivamente. Un regalo especial. Lo disfrutamos mucho. A diario hablamos por facetime y si la situación lo permite vamos con regularidad a Múnich.

¿Con ello ha quedado decidida la base del fútbol para los nietos, o el abuelo desea mostrarles dónde empezó todo en Alemania?
Estoy seguro, que los nietos también conocerán Dortmund y no sólo Múnich, aunque en Múnich será más fácil ir al estadio. Mi hijo simpatiza con ambos clubes, pero aficionado es de negro y amarillo. Como colegial ya estuvo en la tribuna sur, hasta ahora tiene muchas amistades en Dortmund, hizo su bachillerato allí y por ello tiene un contacto estrecho con Dortmund.

Muy diplomáticamente evadió el intento de decirnos que tiempo fue el más lindo, Dortmund o Múnich. Nuevo intento: hace vacaciones en el lago de los Cuatro Cantones, está en un hidropedal, y en la orilla están Uli Hoeneß y Michael Meier. ¿Quién podría sentarse a su lado en el lugar vacío?
(sonríe) Abono el hidropedal y dejo los dos asientos para ambos. Tuve y tengo una relación especial con ambos. Con Michael Meier aún más estrecha. Fue él quien me empujó, quien me brindó la oportunidad de establecerme en la Bundesliga. Antes, su deseo fue llevarme a Leverkusen. Resultó en Dortmund. Y como ya lo dije, el campeonato 95 fue mi primero en la Bundesliga y el más lindo de mi carrera.
Entrevista: Boris Rupert

Resumen de los partidos oficiales de Ottmar Hitzfeld como técnico del BVB

  • 273 partidos
  • 149 victorias
  • 60 empates
  • 64 derrotas