Aquí nació, aquí creció. Münsingen en el cantón de Berna. 540 metros sobre el nivel del mar. En el marco de un escenario de ensueño, si no hay nubes que bloquean la vista hacia la región Berner Oberland. De aquí partió Roman Bürki hacia el mundo del fútbol. Berna, Zurich, Friburgo, Dortmund. Pero hace 15 años todo pendió de un hilo, "pues tuve tanto temor de volver a fallar". Una conversación sobre hogar, talento heroico y un cierto empujón por parte de su padre. 

Entre la capital suiza Berna, con el estdio Wankdorf con tanto significado para la historia futbolística de la República Federal de Alemania y de la comunidad Spiez ("el espíritu de Spiez") ubicada a 40 kilómetros al sureste, se encuentra Münsingen, un pequeño pueblo de 13.000 habitantes a las afueras del valle del Mühle. A nivel futbolístico no se puede decir que no sea importante, al menos lo es para Dortmund: aquí, el 14 de noviembre de 1990 nació Roman Bürki. Este hombre, quien hace ya cinco años defiende con la precisión de un reloj suizo, la portería del BVB, quien hace poco alargó su contrato hasta el año 2023 y se encuentra por buen camino a convertirse en una constante similar como sus predecesores Roman Weidenfeller (16 años), Stefan Klos, Eike Immel (ocho años cada uno) o Horst Bertram (doce años).

"Tiene una explisividad superior a la media, con grandes actuaciones sobre la línea de portería puede mantener a su equipo en un partido. En el juego hacia adelante con el pie tiene una enorme precisión e intensidad. Estas no son sus únicas cualidades, pero con seguridad algunas de sus características más fuertes", dice el  técnico de porteros del seleccionado nacional suizo, Patrick Foletti, con respecto a Roman Bürki.

Afuera un "clima Fritz-Walter", cuando el tranvía abandona la estación Wankdorf y llega un mensaje en el móvil: "¿Te recojo de la estación? Ha empezado a llover." Cuando el tren llega a la pequeña estación de Münsingen, con siete minutos de retraso, ya no llueve. Es fácil recorrer los 400 m de distancia hasta la casa de los padres de Roman Bürki. En el jardín nos espera el jugador de 29 años de edad con un balón en la mano. Pero este es un juguete para el perro Billy, de un año de edad.

Recorremos el mismo camino que Roman Bürki recorrió a diario durante muchos, muchos años. Cerca de diez minutos hasta llegar al campo deportivo, donde de niño presenció cada partido de su padre. En el año 1994 figuró un titular en la revista Blick sobre él, con reconocimiento: "portero de Münsingen sin derrota durante 772 minutos". Martin Bürki, tiene una empresa de calefacción, y en su tiempo libre fue portero del FC Münsingen, equipo de tercera liga. Y debido a ello no sorprende que Roman Bürki siga sus pasos. "Le debo mucho a mi padre, en general a mis padres", dice el número uno de Borussia Dortmund rumbo al centro deportivo Sandreutenen. La familia es muy unida. Un día antes, Roman cargó cajas. Su hermano menor, Marco (27) se mudó a Luzerna, por trabajo. El defensa central firmó un contrato de dos años con el FC Luzerna, equipo de primera Liga.

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Roman, ¿cuál es para tí la diferencia entre tu hogar y tu ciudad natal?
Mi hogar es el lugar donde me siento en mi sofá. Ciudad natal es donde todo se inicio, también lo relacionado con el fútbol y donde hoy aún vive mi familia.

¿Y qué significa para tí tu ciudad natal?
Me siento muy a gusto en casa en Dortmund y no soy el tipo de persona que viaja a algún lugar cuando tengo dos días libres. Pero en las vacaciones por lo menos estoy una vez donde mis padres, mis abuelos, mi hermano.

¿El vínculo con tu ciudad natal, es también el vínculo con la naturaleza?
Definitivamente. Me agrada estar al aire libre y en el pasado también fue así. Con mis amigos jugué todo el día al fútbol y cuando oscurecía temprano, nos armamos reflectores. Me gusta salir a trotar con nuestro perro, el de la familia. Es algo relajante. Y es agradable hacer otra cosa y no pensar siempre en el fútbol.

¿La unión en el pueblo es más grande que en la ciudad?
En lo que a Münsingen se refiere: aquí hay una gran unidad. Casi todos están relacionados. Nos conocemos y nos apreciamos.

¿Hay amistades de la niñez que aún existen?
Ya no me reuno tanto con muchos muchachos, pues se han mudado, trabajan y viven en otros lugares. Sólo Daniel, mi amigo de antes, vive aún aqui. Cuando estoy en Münsingen, paso mucho tiempo con mis padres y mi hermano.

Jugaste hasta el 2005 en Münsingen y luego de un entrenamiento de prueba que no marchó bien en otro club ya no quisiste marcharte. ¿Por qué?
Tuve 14 ó 15 años de edad durante el entrenamiento de prueba para el FC Thun. La cosa no marchó bien para mi. Cuando me dijeron que lamentablemente no fue suficiente, me afectó. Yo ejerzo mucha presión sobre mi mismo y siempre deseo ganar. Luego de esta noticia estuve tan deprimido. Cuando unos días después llamó el técnico de porteros de Young Boys Berna y me invitó a un entrenamiento de prueba, dije: si, con gusto. Pero poco antes de viaje hacia Berna, cambié de opinión, pues tuve temor de fallar nuevamente. Mi padre prácticamente me obligó a subir al coche. Contribuyó mucho a que esté hoy donde estoy. 

¿Qué marchó diferente en Berna que en Thun?
Tuve un súper recibimiento por parte de los muchachos, todos fueron muy amables. Me prestaron ropa de entrenamiento y de pronto tuve una sensación positiva. Las cosas que no logré durante el entrenamiento de prueba en Thun, las logré en Berna. La información del técnico directamente fue de desear que me quedase. La temporada siguiente llegué a YB para la sub16.

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Hace cinco años estás con el BVB. Los colores son idénticos, negro y amarillo...
¡No sólo eso! Borussia Dortmund tiene un estilo simpático, el club algo familiar. Y además es un club muy querido aquí en Suiza. Recibí muchas felicitaciones, cuando amplié mi contrato. Cuando invito a amigos a presenciar partidos, elogian el ambiente que se vive en nuestro estadio. Es imponente la imagen de la tribuna sur. Allí hay el doble de personas que viven en mi pueblo.

Tú dijiste "para un futbolista jugar en un estadio así es lo máximo", ¿cómo sentiste los partidos a puerta cerrada luego del descanso por Corona?
Siempre será un estadio muy lindo y cuando está agotado y todos los 81.000 espectadores nos empujan hacia adelante, es para mi el estadio más lindo del mundo. ¡Nosotros los jugadores, somos los más grandes aficionados de nuestros aficionados!

¿Fue a pesar de ello una ventaja que el derbi no estuviese recargado de espectativas, pero también una desventaja que contra Bayern no se contase con la interacción con los espectadores?
¡Definitivamente las dos cosas! Y esto se pudo apreciar durante los partidos. Contra Schalke desde un inicio jugamos con confianza y no le dimos ninguna oportunidad al adverssario. Los jugadores de Schalke simplemente se rindieron. Sin espectadores no tuvieron ningún apoyo. Los eliminamos del estadio. Fue distinto contra París o contra Bayern. En París tuvimos mucha posesión del balón, pero jugamos por el área. Si hubiésen estado los espectadores en el estadio, hubiesen hecho presión sobre la defensa del PSG, y estoy seguro, que hubiésemos marcado un gol. Cuando estás rezagado, definitivamente es una desventaja jugar a puerta cerrada.

¿Fue más difícil o más fácil prepararse para este tipo de partidos?
Antes del partido contra Schalke, nadie supo qué esperar. Tuvimos la pequeña ventaja de ya conocer la sensación por el partido de París, el haber jugado ya a puerta cerrada. De todas formas no se pudo comparar. Si bien no hubo aficionados en el estadio, hubo docemil frente a él. Se escuchó todo. Nos preparamos con calma para este tipo de partidos. Definitivamente no tuvimos temor de que la afición se enfadase si cometíamos un error.

¿Durante el partido piensas en ello?
Definitivamente en primer lugar la afición es de ayuda. Pero todos lo siente de manera diferente. Algunos necesitan el empuje desde las tribunas, para rendir al máximo en el partido. Para otros no es tan mal, no sentir la presión adicional desde fuera. Pues finalmente tenemos muchas exigencias y a esto se suman las de la afición: siempre desean vernos jugar bien. Lógico, es algo que yo también desearía.

¿Cuándo te diste cuenta de que Corona pondría todo patas arriba?
Al inicio no pensé que influiría tanto en nuestras vidas. Los reglamentos de comportamiento con máscara en el autobús, con máscara en el estadio para los suplentes, algo a lo que tuvimos que adaptarnos. Me alegra no haber subestimado el virus en Alemania, la extraordinaria labor en la Liga y haber sido la primera Liga de importancia que se reincorporó al juego. Fuimos admirados por ello en todo Europa, en todo el mundo futbolístico y deportivo.

Trabajas con un técnico a nivel mental. ¿Dónde y cómo te ayuda?
Ya durante mi época en Berna, cuando tuve 18 años de edad, tuvimos un técnico mental a disposición. Acepté esta oferta con gusto. Con él me mantuve en contacto. Cuando la cosa no marchó bien bajo la dirección de Peter Bosz, le necesité. Si la cosa no marcha bien con el portero, cuando no se le ve bien durante goles en contra, está en el centro de crítica. Desde hace dos años y medio trabajamos nuevamente juntos con intensidad. Con él puedo hablar bien sobre situaciones especiales bajo presión.

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¿La posición del portero, es la más difícil en un equipo de fútbol?
El portero no es la posición en la que se recibe el mayor agradecimiento. Se asume mucha responsabilidad, es el último jugador. Detrás tuyo está sólo la portería vacía. No debe entrar ningún balón. Pero los técnicos esperan que también participes del juego y que asumas cierto riesgo. Parece de menor importancia. El portero no debe perder ningún balón, en lo posible jugar siempre hacia un compañero y no jugar fuera del campo. Necesité mucho tiempo para hallar la medida correcta en cuanto a riesgo se refiere. Me agrada mucho mi trabajo y estoy algo orgulloso de haber llegado hasta aquí y de los clubes en los cuales jugué.

¿Existe el juego perfecto del portero?
Si, si existe. Es una combinación de diversos porteros, que hacen ciertas cosas muy, muy bien. Ter Stegen tiene mucho de ello, tiene un buen balance en cuanto a riesgo y juega bien con el pie.

¿Tienes alguna manía con respecto a la preparación de un partido?
Antes de viajar al partido escribo en un papel,, mis objetivos para ese partido. Mayormente son cinco palabras, que intento llevar al campo de juego. Entonces llego relajado al partido. Los rituales ayudan.

Falta un truco en los penaltis....
... cierto, aún no he atajado muchos...

¿Debería eliminarse el penalti y reemplazarle por el penalty del hockey sobre hielo (en diho caso el jugador avanza desde la línea central, solo, hacia el portero)?
Tendría seguramente mejores oportunidades de éxito. Intento analizar, dónd ingresó el balón de los jugadores previamente y espero tener más suerte en situaciones como esta en el futuro. Debes elegir la esquina correcta, la altura correcta. Todo debe funcionar.

Se dice que sólo estás satisfecho, cuando no sufres goles en contra...
Mi objetivo principal es jugar a cero. Algo que en la temporada pasada, logramos bastante bien. Esto me satisface, cuando no jugamos tan bien como aspiramos. Definitivamente me alegra más un 1-0 que un 3-2.

15 veces para el equipo, 13 veces para tí a nivel personal a cero ¿Fue una buena temporada?
Así diría. A partir de noviembre todo el equipo se estabilizó en cuanto al comportamiento a nivel defensivo.

¿Fue el cambio táctico lo correcto para el equipo?
Si. Con Achraf por el lado derecho y con Rapha por el izquierdo tuvimos dos jugadores que también puede jugar muy bien hacia atrás, pero que son aún más fuertes hacia adelante. Para nosotros fue de gran valor tener cinco hombres atrás.

¿Y en general? El resumen es "nuevamente sólo segundo" con el "sólo" o el "nuevamente segundo" subrayado, considerando la constancia?
En retrospectiva tengo una mezcla de sentimientos. En resumen fue una buena temporada. Hemos establecido un récord de goles marcados y jugamos frecuentemente a cero. Por otro lado estuvimos muy cerca, pero así como en la temporada previa, perdimos puntos contra adversarios "pequeños". Esto es amargo y la diferencia con Bayern, quienes no perdieron ningún partido durante la ronda de vuelta. Entonces es difícil mantener el contacto con ellos. Aún no tenemos esta experiencia, necesitamos más fuego, tenemos que ir al campo y decirnos: vamos con todo. Y realmente ir con todo. ¡No debe haber la más mínima duda!

¿Cuáles son tus expectativas para la próxima temporada? Aproximádamente 50 partidos, máximo 54, deben ser jugados en un período de cuatro semanas.
Será una temporada agotadora. Durante el campo de entrenamiento en Suiza establecimos la base, para estar bien a nivel físico, para poder jugar bien en estas semanas tan ajustadas y ¡atención! con éxito constante. Nuestro equipo tiene el tamaño adecuado, para rotar si es necesario descansar.

A nviel personal cuál es tu situación con el seleccionado. ¿Cerraste este capítulo?
No fue ni es una decisión defintiva. Jugué durante seis años, pero nunca tuve la oportunidad de jugar un partido importante. Pero por otro lado es muy agotador hacer los viajes y luego volver al ritmo de la Liga. A esto se suman problemas constantes con los aductores. Por ello decidí centrarme en el club y mi salud. Lo cual me ha hecho bien hasta ahora.
Entrevista: Boris Rupert
Fotos: Sandra Blaser