El júbilo no tenía límites - tanto para los 3.500 aficionados del BVB, que se encontraban entre los casi 15.000 espectadores presentes en la Rhein-Neckar-Arena - así como para los jugadores. Luego de la victoria por 5-3 en la final del Campeonato Alemán de Juveniles A, irrumpieron la rueda de prensa y la dieron una ducha de agua mineral al entrenador Hannes Wolf.

"Este también es el resultado de un rendimiento fantástico del entrenador", recapituló el coordinador de cantera, Lars Ricken, tras una final asombrosa y alabó al entrenador: "Ha hecho jugar con gran valor y ha sido fantástico ver, lo que lograron los jugadores tras el 1-1."

Hannes Wolf ha llevado a su equipo por tercer año consecutivo a alcanzar el título de Campeón Alemán. 2014 y 2015 como sub17 y ahora como sub19. "Este viaje, que ya dura tres años es increíble", dijo el orgulloso entrenador: "Es fantástico el rendimiento de los muchachos. Hoy han coronado su labor. ¡Más allá de lo soñado!".

El equipo - así como hace dos años contra Berlín - se encontraba con la espalda contra la pared, tras el partido de ida en la semifinal y la derrota en casa contra el 1860 Munich. "He haber retornado como lo hemos hecho, el haber podido levantarnos en un período de seis días, es un gran logro del entrenador", dijo Felix Passlack. Luego vinieron dos triunfos fantásticos, primero en la semifinal, el partido de vuelta contra el segundo, y hoy la final contra el primera de la región sur: "Ahora, la celebración está en primer plano."

El viaje continua en la madrugada. A las 4 de la mañana el equipo vuela en dirección a Mallorca. Para muchos es el final de una era. "Los muchachos deben celebrar. Para la mayoría ha sido su último partido como juveniles", dijo Ricken. "No puedes celebrar una victoria así y luego ir a casa", dijo Wolf, quien viaja con el equipo y prometió: "Somo tipos tranquilos y simplemente celebraremos de manera relajada..."
Boris Rupert