El 19 de diciembre de 1909, el cuarto domingo de adviento, se funda el BVB. Domingo por la noche en el primer piso del restaurante "Zum Wildschütz“ en la calle Oesterholzstraße 60 del Borsigplatz, y es el nacimiento de un club de fútbol, que hoy en día fascina a millones de personas y cuenta con aficionados y simpatizantes en todo el mundo. Pero ninguna otra fecha, en la historia del club es tan cuestionada y a la afición del BVB le encantaría poder vivir realmente dichos momentos. Entre los años 2012 y 2015 se indagó nuevamente en detalle, la historia de la fundación del club BVB y finalmente se documentó en una película. Nuevas y antiguas informaciones fueron procesadas en el documental "Fundado en el Borsigplatz, Franz Jacobi y la cuna del BVB".

El periodista de Dortmund, Gregor Schnittker formó parte de equipo fílmico y dirigió las investigaciones. Debido al hecho que no siempre se pudo cumplir con el "principio de dos fuentes" tan necesario a nivel periodístico, a continuación explica casi como un relato, la fundación del club, basandose en hechos y especulaciones, de la historia del fútbol, la ciudad y el club mismo.

Cuando el capellán Hubert Dewald subió las escalereas a toda velocidad, el sudor brillaba en su frente. El joven de 28 años de edad hubiese querido ser más veloz, pero su cuerpo poco entrenado, le obligó a reducir la velocidad. El pulso de Dewald latió a toda velocidad al correr de la casa parroquial hasta la Oesterholzstraße. Un pupilo le informó, tan sólo cinco minutos antes, precisamente en el instante en el cual Dewald deseaba disfrutar de un puro al lado de la chimenea. Con voz temerosa, el mensajero le informó, inicialmente casi de forma incomprensible, que algunos congregantes estaban fundando un club de fútbol a pocos metros de distancia en el denominado "Salón del espejo". El capellán cogió de inmediato su abrigo.

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Es el 19.12.1909, tarde por la noche de hasta entonces un domingo normal en el Borsigplatz. Temblando de ira, Dewald llegó al pasillo, brumoso y lleno de humo, de la casa de esquina en la Oesterholzstraße 60. Detesta el edificio, pues un protestante llamado Trott, es aquí dueño de un bar. El "Wildschütz“ es visitado con mucha frecuencia por los jóvenes de la comunidad católica de la Trinidad, en lugar de reunirse en la casa Pius inaugurada en 1908. Sobretodo Franz Jacobi, quien en realidad es del agrado de Dewald, y tiene tanto sentido de responsabilidad por sus hermanos y su madre, llega a dicho lugar con frecuencia. El joven de 21 años de edad, rondeaba a Lydia la hija de Trott, llamada Lilli y desde hace años causa enojo al capellán, pues los domingos prefiere jugar al fútbol con sus amigos en lugar de visitar el culto. Todos juntos dejan de asistir al culto especialmente programado por las tardes, para disminuirles la posibilidad de jugar al fútbol. Cuando Dewald pudo respirar de nuevo, pensó brevemente, cómo podría evitar lo inevitable y golpeó la puerta tan masiva de madera. No se escuchó nada en el salón del espejo. Se podía escuchar el sonido de los jarros de cerveza, al brindar, así como también fuertes risas. El capellán ingresó sin esperar el llamado con un fuerte y decisivo "¿Qué sucede aquí?", pocos segundos más tarde se vió obligado a retirarse contra su voluntad. Décadas más tardes, testigos informarían de un puñete dirigido a su excelencia y que algunos congregantes poco después abandonaron con gran susto la asamblea de fundación. El mismo Franz Jacobi lo contó así, en 1978 en Salzgitter, cuando le visitó un joven curioso proveniente de Dortmund, llamado Gerd Kolbe, quien se informó sobre la fundación del club. Hoy en día dicho Gerd Kolbe es el secretario del BVB y gracias a él, se puede constatar con informaciones de primera mano un hecho fundamental: el momento inicial de Borussia Dortmund es producto de una verdadera rebelión.

En 1906 la cosa se concretizó. Quien considera correctamente, 1909 como el nacimiento del BVB, puede considerar 1906 como el momento de la concepción y esta metáfora no es errada. Franz Jacobi y Reinhold Richter son los actores principales, pues se conocen de pura coincidencia. Reinhold Richter, nacido en 1886 en Gröden, cerca de Dresden, viajó mucho desde muy jóven. Como mesero por Europa, el norte de África y Palestina. Durante esta época, Richter conoció, también en Londres, un joven deporte, que le fascinó desde un inicio: el fútbol. En Inglaterra, como luego Franz Jacobi le relata a Gerd Kolbe, Richter supo que en la ciudad cervecera de Dortmund había un local gastronómico para arrendar, llamado "Wildschütz“. Richter viaja a la cuenca del Ruhr, debido a esta información, en el año 1906 al Borsigplatz, con un balón de fútbol en su equipaje y la gran esperanza de tener su propio local gastronómico.

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Pero en la Oesterholzstraße 60 hubo una mala noticia para Reinhold Richter, pues el "Wildschütz“ no estaba disponible para arriendo. Conoce a Franz Jacobi, así como también a su amigo, Heinrich Unger. Jacobi, de 18 años de edad y empleado de Hoesch, se casaría años después con Lilly, la hija del dueño del local, pero en ese entonces ya frecuentaba las mesas de Heinrich Trott. Richter y Jacobi simpatizan de inmediato, permanecerán en contacto durante toda sus vidas y dialogarán durante muchas horas sobre Borussia, pues no sólo durante su primer encuentro el fútbol fue el tema central. Jacobi, hasta ese entonces un atleta, se alegró mucho del regalo de despedida de Richter. Franz Jacobi, acompañó al tranvía a su amigo Reinhold Richter, con un verdadero balón inglés de fútbol en cuero, para luego regresar satisfecho a su casa a la calle Wambeler Straße. Su madre Susanna, ya tenía lista la cama plegable en el salón de estar, pues sabía que su hijo mayor llegaría tarde a casa y que no podría hacer las cosas en silencio.

Los días del mes de Diciembre 1909 fueron extraordinariamente fríos, en Dortmund. Ya había nevado a mediados de noviembre, y no circulaban tranvías. La ciudad contaba entonces con 200.000 habitantes, constantemente en crecimiento, sobretodo en la zona norte. Un época con muchos inmigrantes, pues la nuevas industrias atraían a los trabajadores. Ya en 1907 se realizó un censo, con el resultado que una quinta parte de los habitantes no fueron provenientes de la ciudad. La familia Jacobi pudo ser considerada como una familia establecida, pues desde hace 27 años residía en Dortmund, y todos los hijos nacieron aquí. Ese domingo por la tarde, la cocina en la calle Wambeler 12 estuvo llena, el primer piso de un edificio nuevo, a casi 100 metros de distancia del Borsigplatz. Los niños Jacobi recibirían visita. En la calle una carreta de caballos se dirige hacia Brügmanns‘ Hölzchen, haciendo mucho ruido en la calle adoquinada, también se escuchan los gritos de la vecina polaca, quien llama a sus hijos para la hora del baño. Se siente el olor de galletas, café y el almidón de camisas planchadas. 

Desde la muerte de su padre, en 1902 a sólo 44 años de edad, Franz, el mayor, de sólo 18 años de edad, apoya a su madre. Susanna de origen francés, llegó en 1882 con su esposo Wilhelm procedente de la región del Eifel. Como empleado de fábrica, el padre "ganó su dinero en la cervecería Borussia, cambiando una y otra vez de puesto. Son tiempos turbulentos para la familia Jacobi, que durante los primeros 20 años en Dortmund se mudó en siete ocasiones y que tan sólo aquí en la Wambeler Straße tuvo suficiente espacio para los cinco hijos y una hija: Franz (1888), Willi (1890), Julius (1893), Peter (1894), Josef (1896) y Magdalena (1898). Más adelante Josef no sólo viajará como extraordinario futbolilsta del joven BVB, sino durante toda su vida con un pasaporte nada preciso. Pues no nació el 27.11.1896, como figura en el documento, sino un día antes. Pero cuando su padre Wilhem se percató que había nacido su quinto hijo y no la tan anhelada hija, estuvo tan frustrado que ese mismo día "celebró el nacimiento del bebé" de tal forma, que Papá Jacobi postergó el trámite oficial de registro por un día.

Tarde por la noche, Wilhelm, muy alegre le promete a Susanne hacer el trámite al día siguiente, pero confunde las fechas. Casi dos años más tarde pudo alegrarse por el nacimiento de su hija y registrarla adecuadamente: Magdalena nació el 19.12.1898, es decir una fecha especial, once años más tarde, la fecha de nacimiento del BVB. Pero ahora, el 18.12.1909 la pequeña Lenchen no sólo se alegra mucho de su cumpleaños el día de mañana, sino también por la tajada de Stollen navideño que se encuentra en su plato. El hecho de que en pocos instantes ingresará su futuro esposo (casamiento en 1930), es algo que no sospecha, y además no le importaría. Para Lenchen es mucho más importante ahora la taza de chocolate caliente, que cualquier relación futura con cualquier Reinhold.

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Franz salta primero, al escuchar los golpes en la puerta y la abre para saludar a su amigo. Habían recibido infinitas postales de diversos lugarles del mundo, enviadas por Reinhold Richter. En las puertas de vidrio del repostero se aprecian imágenes del hotel Beau Sejour de Ginebra en Menton francés. Durante todo un invierno en 1907/1908, el inquieto Richter trabajó en Egipto, como experto de vinos en el Grand Hotel Heloun. De 23 años de edad, había anunciado su visita procedente de París. En el transcurso de la noche mostrará su certificado de trabajo con las mejores evaluaciones por su labor en el Hotel Majestic. Desde allí Richter viajó con el expreso del norte, una conexión de oeste a este en un tren sofisticado entre París y San Petersburgo, que llevaría a Richter a la ciudad de Dortmund en un viaje de un día.

En la cocina de los Jacobi, todos están encantados con la visita, lo que cuenta y también se encuentran presentes los amigos Heinrich Cleve, Johann Siebold, Heinrich y Robert Unger, quienes vinieron a saludar a este hombre de mundo en el Borsigplatz. El ánimo cambió, cuando Richter preguntó: "¿Aún existe el balón de cuero que os traje tres años atrás de Inglaterra?". El capellán Dewald no está en la habitación, pero de alguna manera está presente. Sobretodo se alteraron Heinrich Unger y Franz Jacobi. Ambos son quienes tienen problemas constantemente con el religioso. Dewald les considera como los líderes de los congregantes, que los domingos juegan al fútbol, en lugar de asistir a la iglesia. Debido a ello, el capellán ha establecido otra misa para los domingos por la tarde, para así evitar que se juege al tan censurado fútbol sobre el césped de la Kirchderner Straße. Además exige la presencia en las asambleas de la congregación los martes y jueves. Pero esto no es suficiente: el capellán tiene como tema de sus prédicas los partidos de fútbol, crítica desde su púlpito, mencionando los nombres de los aficionados, a su forma de ver el "juego bruto y salvaje" y considera el comportamiento como una rebelión concreta. Reinhold Richter escucha atento todo esto, respira y se dirige a los presentes diciendo: "¡Fundad un club!" 

Pocos minutos después la habitación estuvo llena de humo. Casi 50 hombres jóvenes estuvieron sentados alrededor de las mesas de madera en el primer piso del denominado salón de espejos en el Wildschütz, un salón de reuniones en el cual se celebran bodas o cumpleaños. La mayoría lleva puesto su traje dominical, dialogan con entusiasmo, fumando constantemente y bebiendo cerveza. Algunos de ello tuvieron que trabajar, como jóvenes trabajadores mineros y de la industria del acero, no saben lo que es un día laboral de ocho horas, ni tampoco un fin de semana libre. Otros sin embargo, tuvieron tiempo para ir a la iglesia, almorzar y luego jugar un partido de fútbol, faltando a la misa de las tardes, y conocieron a este Reinhold Richter, a quien tanto elogia Franz Jacobi. Jugaron con su nuevo balón de cuero hasta el atardecer, siendo concientes de que sucedería más, este cuarto domingo de adviento, pues Franz Jacobi y Heinrich Unger había invitado a beber una cerveza "en el Trott", como usualmente le llamaban al punto de encuentro.

Es el 19.12.1909, poco después de las 19 horas cuando Franz Jacobi pide silencio y presenta nuevamente a Reinhold Richter a los asistentes, quien asume la función de secretario. Luego de ello Jacobi hace directamente referencia al asunto y detalla la intención de fundar un club, explicando el conflicto con el capellán. "Desde 1902 soy socio de los Juveniles de la Trinidad. Desde 1906 jugamos al fútbol en Weißen Wiese. Pero desde 1906, nosotros los futbolistas sistemáticamente luchamos y somos víctimas de difamaciones por nuestra iglesia. Es algo que no podemos seguir aceptando. La fundación de un club es obligatoria". (Esta cita fue brindada en la reunión de 1978 de Jacobi y Kolbe). Recibió muchos aplausos por sus palabras, algunos golpearon las mesas y otros brindaron su aprobación con movimientos de cabeza y diciendo "por supuesto".

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Pero algunos de los presentes bebieron con rapidez y abandonaron el salón. El distanciamiento definitivo con la iglesia fue mucho para ellos y esto era lo que se critalizaba. La fundación de un club incrementaría los problemas, fue lo que todos evidenciaron. Cada uno debía decidir por si mismo, seguir por ese camino, pero pocos minutos más tarde se manifestaría la dimensión de la rebelión. Alarmado por los primeros separatistas, Dewald llegó a la puerta del salón, le reconocen, le empujan y finalmente le golpean. Al parecer se había perdido el control de la situación, nadie esperó una situación tan grave como esta. Por ello no sorprendió que el grupo de quienes permanecieron, se redujese nuevamente. De los 50 futbolistas iniciales, sólo quedan Reinhold Richter y 18 más. En el protocolo de fundación se mencionan los nombres: Franz Braun, Paul Braun, Heinrich Cleve, Hans Debest, Paul Dziendziella, Franz Jacobi, Julius Jacobi, Wilhelm Jacobi, Hans Kahn, Gustav Müller, Franz Risse, Fritz Schulte, Hans Siebold, August Tönnesmann, Heinrich Unger, Robert Unger, Fritz Weber y Franz Wendt.

Para los jóvenes miembros de la sodalidad figuran en primer plano la formación religiosa, participación de la vida eclesial, así como la música y el teatro, en 1906 se suma a esto el deporte, en forma de gimnasia y atletismo. Para ello se dispone de un campo deportivo con pista de carrera y una fosa de salto, denominada "Weiße Wiese“. También en 1906 el capellán Hubert Dewald asume la sodalidad juvenil y como ya se mencionó por primera vez llega un balón de fútbol al Borsigplatz. Se trata de un instrumento deportivo ideal para los hermanos Jacobi y sus amigos, pues no requiere de mayor preparación, para jugar con el balón en una de las áreas de césped en el barrio Hoesch, cuando se disponga de tiempo libre después de la escuela y el trabajo o bien lo permita, la agenda de la sodalidad. Pero desde un inicio el capellán no aceptó el fútbol y lo manifestó con claridad. Así nace este conflicto, que fue agudizándose hasta 1909, cuando el capellán prohibió que los jóvenes visitasen el local "Zum Wildschütz“, recomendando la nueva casa Pius. Los muchachos no siguen esta recomendación y además acusan a Dewald de demoler sus porterías, que un cierto día encontraron cortadas en el área de Weißen Wiese. Todo esto es parte de la historia previa del conflicto que tuvo tales consecuencias para Dortmund, como ciudad del fútbol.

De acuerdo a los documentos del registro local, todos los fundadores viven cerca del lugar de fundación. Tienen casi la misma edad, todos nacieron entre 1888 y 1893, con una media de edad de 18 años el 19.12.1909. De acuerdo a la recomendación de Heinrich Unger, Franz Jacobi es elegido como presidente, quien también asume el cargo de tesorero y jefe de junta directiva. Jacobi lo pensó, recapacitó, se rascó la cabeza y pareció dudar. "¿Y cómo se llamará nuestro club? ¿Cuál es nuestro nombre?"

Cuando Gerd Kolbe le preguntó a Franz Jacobi sobre los motivos del nombre "Borussia", este respondió:: "cuando discutimos las modalidades de la fundación del club donde Trott, nos percatamos que no habíamos pensado en un nombre para nuestro club. Di un vistazo por el salón de reuniones de Trott y pude ver en las paredes grandes imágenes de la cervecería Borussia, que se hallaba cerca de nosotros en la calle Steigerstraße hasta el año 1902. Borussia me pareció un buen nombre y lo elegimos de forma espontánea. Tuvo aceptación. Mis hermanos, quienes también estuvieron entre los fundadores del club,  también lo aceptaron. Luego me dijeron que aceptaron el nombre, pues nuestro padre, quien falleció joven, trabajó un tiempo para la cervecería Borussia y consideraron que así y de forma indirecta le otorgaríamos un pequeño monumento familiar". 

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La indigación del capellán Dewald, fue grande por lo realizado por sus miembros de congregación. Cuatro días más tarde, aprovechó la prédiga de Nochebuena en una iglesia totalmente llena, para criticar duramente a los fundadores y anunció un castigo. Debido a división de la comunidad, los 18 rebeldes fueron expulsados de la sodalidad. Algunos de ellos no pudieron resistir esta presión, tampoco la crítica en sus propias familias, de tal forma que abandonaron su club de pocos días de antigüedad, para regresar a los brazos de su comunidad. En 1978 Franz Jacobi dijo: "algunos de nosotros, unos cuatro o cinco, permitimos que las familias y la iglesia nos intimidasen y abandonamos Borussia para regresar a la Sodalidad Juvenil. Para mi fue duro, pues en 1902 a los 14 años de edad había ingresado a la Sodalidad".

A pesar que al inicio, el club perdió casi un tercio de sus socios, continuó existiendo. En Weißen Wiese los muchachos en torno a Jacobi y Unger corren detrás del balón, siempre y cuando lo permita el clima. Aman su campo de juego improvisado, este campo imparejo entre campos de patatas y maíz del agricultor Wübbeke. Los primeros jugadores de Borussia, según figura en los documentos del 50 Aniversario, hicieron las porterías transportables de madera escuadrada y travesaños". Participan de torneos relámpago y juegan contra clubes vecinos como Rhenania, Deutsche Flagge y Britannia. Como vestuarios y también para atención al árbitro con café y pasteles, el BVB utiliza los ambientes del sótano en el Wildschütz, donde también se encuentra un lavatorio alargado. Desde allí sólo hay unos cuantos metros en dirección noreste hasta el lugar donde se realiza el calentamiento, pues también tienen mucho placer en correr sin el balón. Desde un inicio los jugadores de Borussia se comprometen a participar de competiciones de atletismo.

Por ello en agosto de 1910, Franz Jacobi es mencionado en la revista "Körper und Geist“ como corredor, y el BVB es mencionado en diversas ocasiones por la participación de sus atletas en los denominados partidos Sedan o "Olimpiada de Castrop". La posta de 4 x 100 metros de Borussia es muy conocida fuera de los límites de la ciudad debido a su éxito, así como destacó Franz Jacobi ante Gerd Kolbe: "Heinz y Robert Unger, luego Wienke y yo como último corredor. Antes de la carrera elegimos los premios y luego determinamos cuá sería nuestra ubicación".

Ya sea para atletismo o fútbol, los miembros de Borussia se presentan en camisetas en azul y blanco, pues contaban con ellas ya durante la sodalidad juvenil. Le dan "un toque especial" con pantalones negros y una cinta roja. Actualmente no es posible saber si el pequeño atuendo deportivo fue un accesorio del deporte típico de aquella época, como un grupo de gimnasia, como solidaridad con los movimientos de empleados, o quizá como protesta contra la iglesia. Pero es de suponer que esta apariencia también sería del desagrado del capellán, pues "sus ovejas perdidas" jugaban fútbol con la camiseta de la iglesia. Pero es un hecho que la encargada del atuendo, Maria Risse, esposa del fundador Willi Jacobi, tuvo sus problemas con el atuendo. Sus familiares, la familia Heilscher proveniente de Dortmund-Körne, cuenta una anécdota típica de encuentros familiares. De acuerdo a ello en 1983, Maräia falleció a la edad bíblica de 91 años, y siempre lamentó que las camisetas nunca quedasen limpias. Además debido al constante lavado las camisas azul-blanco habían perdido el color. Por otro lado los futbolistas tenían problemas durante el partido por las cintas del atuendo, pues se soltaban al correr o estorbaban durante el partido. Quizá los problemas con azul-blanco fueron una clara llamada de atención en la historia del fútbol.

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Franz Jacobi fue a casa deprimido, el número 13 en su mente y pensando cuánto tiempo más existiría Borussia. Ya era tarde. En la oficina del BVB, una habitación detrás del Wildschütz, ordenaba documentos e informes de partidos. Durante la primavera de 1910 la cosa no era fácil, formar un equipo, pues sólo se contaba con pocos miembros. En resumen: el BVB estaba llegando a su fin. Cuando Jacobi pasa por la casa Herzog, el local del club de Britannia en el Borsigplatz, directamente frente a la casa Concordia, tiene una idea. "Con una fusión se podía continuar", esta fue su idea espontánea. Ante Gerd Kolbe, 68 años más tarde Franz Jacob recuerda: "en 1910 Borussia contaba con 13 socios. Junto con Rhenania y Britannia llegamos a cuarenta socios. Casi también se nos une "Deutsche Flagge", equipo contra el cual también jugamos, como contra Rhenania y Britannia. Pero fue algo que no quisimos, en aquel entonces".

Gracias a los nuevos, de un momento a otro el BVB contó con 40 socios, entre ellos diversos buenos futbolistas bajo la dirección de August Busse. Busse y Jacobi se conocían desde la niñez, pues las familias vivían una frente a la otra, a pocos metros de distancia, pero con diferentes confesiones. Busse, nacido en 1890 evangélico, hizo su formación de cerrajero con Hoesch, trabajó luego en la mina Kaiserstuhl y jugó fútbol para Britannia, en uno se esos clubes salvajes. Jacobi y su padre no fueron buenos amigos, dijo Gerhard el hijo de Busse. El trato fue con mucho respeto tanto en el campo de fútbol, como también en asuntos relacionados al club, y August Busse también tuvo ventajas gracias a Franz Jacobi.

Gerhard Busse recuerda que su padre deseaba ser aceptado en WSV, algo que no fue posible en 1910. Gracias a buenos contactos de Franz Jacobi, como funcionario pareció presentarse una nueva oportunidad. Busse se une con sus futbolistas, lo cual no fue el único cambio para el joven BVB, según Franz Jacobi: asímismo en 1910, Heinrich Unger abandona la presidencia, pues dejó la ciudad de Dortmund. Franz Risse asume por el período de seis semanas las tareas, luego fue elegido como presidente del BVB". El hecho que Heinrich Unger abandonase tan rápido la posición de presidente, debe de haberse debido a su esposa Hedwig, poco fascinada del fútbol, al igual que la mudanza de la familia Unger de Dortmund. Es una época que otra amistad de Jacobi es muy útil para el BVB: su buena relación con Walter Sanß.

Mierda. Qué problema. "¿Por qué regaña? "¡Me olvidé mis botines!" Walter Sanß ya iba a retirarse de esta competición en Castrop, cuando alguien le alcanzó un par. "Puede usar los míos", dijo Franz Jacobi, quien sólo conocía a Sanß hasta la fecha como rival en carreras. "Gracias, muy amable. ¡Con gusto!" Este gesto tan justo es la base de la amistad entre Franz Jacobi y Walter Sanß. Este último, contador de profesión, no se perdona un error, una persona sumamente correcta. Sanß es presidente del DFC 95, trabaja como secretario del DFB, es su jefe de junta y como árbitro reconocido a nivel internacional. Sanß dirige en 1912 en Estocolmo la delegación alemana de fútbol en los Juegos Olímpicos. Es un pionero del fútbol, uno que logra todo, y así como Franz Jacobi tiene un segundo amor: el atletismo.

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En 1910 la Asociación Deportiva de Alemania Occidental (WSV) tiene problemas. La ley de club del reino, simplificó en 1908 la fundación de clubes, se fundaron muchos clubes que deseaban obtener la membresía de WSV. Durante mucho tiempo la situación fue caótica, el WSV suspende las admisiones, de tal forma que nuevamente se cierra la puerta para un BVB que había recuperado fuerzas.

Así como durante la primavera, Franz Jacobi regresa pensativo a casa. La deseada autorización para partidos oficiales, el calificativo "club autorizado", todo pareció estar infinitamente lejos. Por una ventana abierta se escucha el llanto de un bebe. La mortandad infantil en torno al Borsigplatz es notablemente más alta que en otras grandes ciudades. Debido a falta de alimentación y aire con mala calidad, muchos niños no viven más de un año. Franz Jacobi reconoce la analogía con el BVB, cuando recuerda a Walter Sanß y decide pedirle un consejo. Y así fue: Sanß estuvo feliz cuando su amigo, junto con otros miembros de Borussia le visitó en la oficina del DFB. Les da un consejo, primero solicitar membresía en la asociación con el departamento de atletismo, y luego avanzar con los futbolistas. Así recuerda Franz Jacobi el proceso: "si, los atletas fueron nuestro caballo de Troya. En la comunidad de la Trinidad fuimos famosos como buenos corredores y participantes de una posta. En realidad fui el más rápido de aquel entonces en nuestro grupo. Aún Karl Wienke, quien trabajó en la mina Kaiserstuhl, no pudo derrotarme. A fines de 1910 logramos formar parte de la Asociación de Deporte de Alemania Occidental, con el departamento de Fútbol. Recuerdo muy bien el 3 de diciembre de 1910. Karl Winke y yo fuimos invitados por la asociación al local "Krone" en el Alten Markt. Sabíamos que una vez más Walter Sanß, hablaría en favor nuestro. Entonces a las 21.30 horas el momento del alivio. Sanß se nos acercó sonriente y dijo: "¡Amigos, lo lograron!"

El 15.01.1911 se jugó el primer partido oficial en Weißen Wiese. Los jugadores de Borussia ganaron por 9-3 contra el VfB y organizaron un fotógrafo para documentar el suceso. Se dirigieron con las fotos a la casa de la comunidad, colgaron los motivos en los marcos de la puerta. Demostraron asi su triunfo en cuanto a la disputa con el capellán, estudiaron en detalle el artículo sobre el partido, hasta saber el texto de memoria. Las semanas y meses siguientes hubo otras victorias más en denominados "partidos de sociedad", como se denominaron los encuentros amistosos. En la temporada 1991/12 el BVB recibe la autorización oficial de juego, el 10.09.1911 triunfa en la clase C, la clase inferior, al jugar por primera vez en ella, con un resultado de 1-0 contra Turnerbund Rauxel. Al final Borussia culmina como campeón, asciende a la clase B, donde se juegan diversos duelos contra clubes vecinos, como contra Lütgendortmund, Merkur o Sportvereinigung 95. Luego de un año se respiró, durante la temporada 1913/14 se logró el ascenso a la clase A.

Entonces ya se celebró con júblio en amarillo limón, y el BVB continuó jugando con pantalones negros, pero ahora con camisetas amarillas y desde entonces se lleva la combinación de colores más linda de todo el mundo. 
Autor: Gregor Schnittker